La UE aprueba el reglamento definitivo sobre IA generativa tras dos años de negociaciones
Después de más de dos años de negociaciones que en más de una ocasión estuvieron a punto de naufragar, el Parlamento Europeo y el Consejo de la Unión Europea cerraron el acuerdo definitivo sobre el Reglamento de Inteligencia Artificial Generativa. El texto, que amplía y concreta el AI Act aprobado en 2024, establece obligaciones específicas para los grandes modelos de lenguaje e imagen generativa que operan en el mercado europeo.
La medida más controvertida es la obligación de etiquetar como "contenido sintético" cualquier texto, imagen, audio o vídeo generado por IA antes de su publicación en plataformas con más de un millón de usuarios en la UE. Las empresas desarrolladoras también deberán publicar información detallada sobre sus conjuntos de datos de entrenamiento, incluidas las fuentes utilizadas y los posibles sesgos identificados en los procesos de validación interna.
Google, Meta, Anthropic y OpenAI tienen doce meses para adaptarse a las nuevas exigencias. Las multas por incumplimiento pueden alcanzar el 3% de la facturación global anual, o treinta millones de euros en el caso de empresas que no superen ese umbral. España y Alemania, que lideran el lobby tecnológico europeo, consiguieron introducir una cláusula de revisión bienal para evaluar el impacto sobre la competitividad del sector.
Los defensores de la regulación destacan que Europa vuelve a marcar el paso normativo global, como ya hizo con el RGPD. Los críticos, encabezados por startups de IA del ecosistema francés y alemán, advierten que el coste de cumplimiento puede favorecer a los grandes actores americanos y chinos frente a competidores europeos más pequeños que carecen de recursos legales equivalentes.
El texto entrará en vigor treinta días después de su publicación en el Diario Oficial de la UE, prevista para antes del verano. La Comisión Europea ya ha anunciado la creación de una Oficina de IA con sede en Bruselas que supervisará el cumplimiento del reglamento y centralizará las denuncias de ciudadanos y empresas afectadas.
El impacto del reglamento en los usuarios finales tardará en ser visible, pero la industria ya está actuando. Las principales plataformas han comenzado a implementar marcas de agua invisibles en el contenido generado por IA, y varios modelos de lenguaje han actualizado sus términos de servicio para cumplir con las exigencias de transparencia. En la sala de tecnología de TuChat, los debates sobre la regulación de la IA generativa están entre los más activos del año, con usuarios que valoran positivamente el enfoque europeo pero alertan sobre el riesgo de que las empresas emergentes sean las más perjudicadas por la burocracia regulatoria frente a las grandes plataformas, que tienen equipos legales capaces de absorber ese coste.