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Un estudio de Harvard confirma que la dieta mediterránea reduce un 23% el riesgo de muerte prematura
Salud

Un estudio de Harvard confirma que la dieta mediterránea reduce un 23% el riesgo de muerte prematura

La ciencia vuelve a avalar lo que la abuela siempre supo. Una investigación de la Escuela de Salud Pública de Harvard, publicada esta semana en el New England Journal of Medicine, ofrece la evidencia más sólida hasta la fecha sobre los beneficios de la dieta mediterránea: seguir este patrón alimentario de forma consistente reduce el riesgo de muerte prematura por cualquier causa en un 23%, y las enfermedades cardiovasculares en un 31%.

El estudio es notable por su escala y duración. Los investigadores analizaron los hábitos alimentarios y los datos de salud de 120.000 personas en doce países a lo largo de treinta años, controlando variables como el nivel educativo, el ejercicio físico, el consumo de tabaco y el alcohol. El grupo que siguió la dieta mediterránea con mayor fidelidad presentó también tasas más bajas de diabetes tipo 2 (reducción del 19%), deterioro cognitivo (17%) y tres tipos concretos de cáncer —colorrectal, mama y próstata— con reducciones de entre el 12% y el 18%.

Los componentes más asociados a estos beneficios son el aceite de oliva virgen extra, las legumbres, el pescado azul, los frutos secos y la alta ingesta de verduras y frutas de temporada. La carne roja procesada, el azúcar añadido y los ultraprocesados son los antagonistas del patrón: los participantes que más los consumieron mostraron los peores resultados en todos los indicadores de salud analizados. "No es ningún alimento mágico: es la combinación y la consistencia a lo largo del tiempo lo que marca la diferencia", explicó el investigador principal, el doctor David Katz.

En España, donde la dieta mediterránea forma parte del patrimonio cultural reconocido por la UNESCO desde 2010, los nutricionistas reciben el estudio como una validación científica pero advierten de que la adherencia real al patrón está cayendo entre los jóvenes. Según datos del Ministerio de Sanidad, el consumo de ultraprocesados entre menores de 30 años ha aumentado un 34% en la última década, mientras que el de legumbres y pescado ha bajado en el mismo período.

La investigación concluye que los principios de la dieta mediterránea —alta ingesta de vegetales, grasas saludables y proteína vegetal— son exportables a cualquier cultura alimentaria, con mejoras similares en salud independientemente del origen de los participantes. Los autores proponen que los sistemas públicos de salud incorporen la educación nutricional basada en este patrón como medida preventiva de bajo coste y alto impacto.

"Aquí cambiamos el jamón por el aguacate y el resultado es el mismo", resumió un usuario mexicano en la sala de salud de TuChat, donde el estudio de Harvard se recibió con el entusiasmo de quienes llevan años aplicándolo. El debate giró en torno a los alimentos protagonistas —aceite de oliva, legumbres, pescado azul— y a cómo trasladarlos a una despensa latinoamericana: usuarios de México, Argentina y Colombia preguntaron por sustitutos de ingredientes que no siempre están disponibles fuera de España. La respuesta que más se repitió coincidía con la de los propios investigadores: los principios generales —más vegetales, menos ultraprocesados, grasas saludables, variedad— son universales, aunque los ingredientes concretos cambien según el país.

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