El Banco de España revisa al alza el crecimiento del PIB hasta el 2,7% para 2026
El Banco de España ha publicado su informe de coyuntura del segundo trimestre de 2026 con una revisión al alza de sus previsiones de crecimiento económico. La institución estima ahora que el Producto Interior Bruto español crecerá un 2,7% en 2026, tres décimas más que la estimación de enero, apoyado en la solidez del consumo privado, el récord histórico de llegadas de turistas extranjeros y la notable resistencia del mercado laboral. España se situaría así como uno de los países de mayor crecimiento de la zona euro, junto con Portugal y Grecia.
Los datos del primer semestre avalan el optimismo de la institución: la afiliación a la Seguridad Social ha batido su récord histórico con 22,1 millones de cotizantes en mayo, el gasto de los hogares en consumo ha crecido un 3,2% interanual y las exportaciones de bienes y servicios acumulan una subida del 4,8% respecto al mismo período de 2025. El turismo aporta especialmente: según el INE, solo en los primeros cinco meses del año han llegado a España 48 millones de visitantes internacionales, un 6% más que el récord anterior.
El gobernador del Banco de España ha advertido, pese al tono positivo del informe, de los riesgos que permanecen abiertos para la economía española. El primero es la tensión en el mercado inmobiliario, donde la subida de precios en las principales ciudades genera un efecto riqueza positivo para los propietarios pero presiona el poder adquisitivo de quienes buscan acceder a la primera vivienda. El segundo es el contexto geopolítico: la incertidumbre derivada de los conflictos en Ucrania y Oriente Próximo sigue afectando a los precios energéticos y a las cadenas de suministro industriales.
En cuanto a la inflación, el Banco de España espera que se mantenga por debajo del 2% durante el segundo semestre de 2026, lo que refuerza la posibilidad de que el Banco Central Europeo continúe con su ciclo de rebajas de tipos de interés. Una hipotética reducción adicional de 25 puntos básicos antes de diciembre aligeraría las condiciones de financiación para empresas y familias y podría estimular la inversión en sectores como la construcción y la industria verde.
El informe también dedica un capítulo especial a la productividad, señalando que España sigue por debajo de la media europea y que cerrar esa brecha es la condición necesaria para que el crecimiento actual se traduzca en mejoras sostenibles del bienestar. La digitalización de las pymes, la inversión en I+D y la formación profesional aparecen como las palancas prioritarias.
«Los números del PIB están bien, pero el problema es que ese crecimiento no llega igual a todo el mundo. Los salarios no han subido lo mismo que los precios en los últimos tres años», razonaba un usuario madrileño en los foros económicos de TuChat, donde el informe se recibió con una mezcla de satisfacción y escepticismo. Otros participantes destacaron, en cambio, la resiliencia del empleo y la mejora de la imagen exterior de España como economía estable dentro de la zona euro.